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Canadá sienta un nuevo precedente: La innovadora normativa de accesibilidad que inspira a los usuarios de perros guía

Análisis de la nueva norma "CAN-ASC-5.2.1:2026" y por qué sus directrices resultan de gran interés para los socios de la Asociación de Perros Guía de Euskadi (APGE).

Descripción de imagen: una persona accede a un edificio público contemporáneo acompañada por un perro guía labrador con arnés.

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Desde la Asociación de Perros Guía de Euskadi (APGE) siempre estamos atentos a los avances internacionales en materia de accesibilidad y derechos. Recientemente, Canadá ha publicado su nuevo estándar de Accesibilidad en la Prestación de Servicios (CAN-ASC-5.2.1:2026), elaborado por el organismo Accessibility Standards Canada. Esta norma presenta un enfoque vanguardista y profundamente respetuoso, marcando un camino que resulta sumamente interesante para nuestra realidad en Euskadi.

A continuación, desglosamos los puntos más destacados de la sección 15 de esta norma, dedicada exclusivamente a los perros guía y de asistencia:

1. Fin a la exigencia de documentación

Quizás el avance más llamativo de la normativa canadiense es la eliminación de barreras burocráticas en el acceso diario. La ley establece de manera explícita que los proveedores de servicios deben permitir la entrada del perro guía sin exigir ni solicitar documentación que valide su identidad.

Además, el personal tiene estrictamente prohibido hacer preguntas sobre la discapacidad de la persona. Únicamente se les permite preguntar si el animal es un perro guía o de asistencia. Esto supone un nivel de confianza y respeto por la privacidad del usuario que agiliza enormemente el día a día.

2. Acceso equitativo, integrado y sin sobrecostes

La norma hace hincapié en que los usuarios de perros guía no deben ser aislados ni segregados en espacios especiales. Tienen el derecho garantizado a estar en las mismas áreas que el resto del público y a recibir un trato equitativo.

Un punto vital para el bolsillo y la no discriminación de los usuarios: queda tajantemente prohibido cobrar tarifas adicionales. Si un establecimiento cobra algún suplemento por mascotas (por ejemplo, en alojamientos o transportes), están obligados a eximir de este pago a los perros guía y de asistencia.

3. Criterios justos ante problemas de comportamiento

¿Qué ocurre si surge un conflicto? La norma canadiense es garantista. Solo se podrá denegar el acceso o solicitar la salida del perro si su comportamiento es agresivo o indebidamente perjudicial.

Pero lo más importante: si un perro debe ser retirado por un incidente puntual, esta restricción solo se aplica a la visita actual. La ley prohíbe explícitamente vetar o prohibir la entrada del usuario y su perro en futuras visitas, entendiendo que el comportamiento animal puede estar sujeto a circunstancias aisladas.

4. Alternativas consensuadas en caso de fuerza mayor

Si el acceso del perro guía estuviera prohibido por otras leyes superiores o representara un riesgo real y justificado de salud y seguridad, el proveedor no puede simplemente cerrar la puerta.

Están obligados a explicar detalladamente qué áreas son inaccesibles y, sobre todo, deben comunicarse previamente con el usuario para acordar una alternativa mutua y apropiada que garantice la prestación del servicio.

Reflexión para Euskadi

La normativa de Canadá refleja un profundo respeto por la filosofía de "Nada sobre nosotros sin nosotros". Al eliminar la constante necesidad de mostrar papeles en cada puerta y garantizar un trato basado en el respeto y la integración real, este estándar nos invita a reflexionar sobre cómo podemos seguir mejorando nuestra propia legislación en Euskadi.

Como socios de APGE, conocer estos avances internacionales nos empodera, nos da perspectiva y nos dota de argumentos sólidos para seguir trabajando por un entorno donde movernos libremente sea, cada día, un poco más fácil y natural.

Bibliografía

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